35° Aniversario de la muerte de la M. Margarita

 

18 DE JUNIO 1974 – 2009:
LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y
LA MADRE MARGARITA DIOMIRA CRISPI
EN EL 35º ANIVERSARIO DE SU MUERTE.

Madre MargheritaLas Religiosas Oblatas al Divino Amor, con verdadera alegría celebran en este año 2009 el 35º aniversario del regreso a la casa del Padre de su amada Fundadora, Madre Margarita Diomira Crispi.

Su muerte ha acaecido serenamente en la Casa General de Roma en 1974, en un mes muy especial de su vida: el mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

En 1913, aún religiosa de las Hijas de la Cruz, Sor Margarita es trasladada a Parma,  al Colegio Santa Cecilia.

Es aquí donde la gracia realiza en su bella alma una grande e importante transformación, como ella misma escribe en su diario: «Me sentí empujada a trabajar con todas mis fuerzas por incrementar, o mejor, por dar comienzo a la dulcísima y poderosísima devoción al SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Una devoción que, por desgracia, no era conocida, o por lo menos no muy estimada, ya sea en la ciudad como en la Diócesis. Se quería y se debía hacer cualquier cosa positiva, comenzando, por consiguiente, con propagar el Apostolado de la Oración y la Consagración de las familias al Sagrado Corazón.

Beato Guido M. Conforti 1865 - 1931
Beato Guido M. Conforti
1865÷1931

Se recurre al camino más rápido, esto es, al Can. Héctor Savazzini para llegar a Mons. Guido M. Conforti. […] La respuesta a nuestra solicitud es del 13 de diciembre de 1916. Después de haber constituido un Secretariado, se dio comienzo a la obra. El resultado fue maravilloso: en efecto, ya sea en la ciudad como en la Diócesis se contaron a miles las consagraciones de las familias. El Colegio Santa Cecilia fue el centro de la verdadera actividad; alma de todo lo fueron: el Can. Savazzini, los diligentes Cooperadores, el más inesperado número de sacerdotes, de Celadores y  Celadoras. Mons. Conforti estaba entusiasmado: la devoción al Sagrado Corazón había penetrado en su gran corazón de Pastor y de Apóstol; se considera feliz. Y de aquí empieza toda la sucesión de actos maravillosos llevados a cabo por él para hacer amar y triunfar al Sagrado Corazón de Jesús. Limitándome sólo a señalar entre sus primeros actos públicos relacionados con esta santa devoción, los de la Consagración de todas las familias de la Ciudad y de la Diócesis, el 4 de abril de 1917, que se realizó con toda solemnidad en la Catedral y en todas las Parroquias. […]

El Corazón de Jesús pedía ahora una solemne consagración general de todo el Clero Católico, pero una consagración verdadera, pensada, sentida, sincera que produjera sus frutos, sus efectos en la vida sacerdotal, y, por consiguiente, como reflejo, sobre el pueblo, sobre las almas.

Tal consagración debía estar precedida de una preparación y de una verdadera comprensión del acto que se ponía y del empeño que se asumía. […]

El primero de junio de 1917 tuvo lugar la solemne consagración… A las 10:30 hs. la Santa Misa de los sacerdotes, todos presentes, los de la ciudad y los de la Diócesis…todos con el distintivo del Sagrado Corazón sobre el pecho… Al Evangelio se explica la razón, el significado de esta Consagración, y después, arrodillado ante el “Santísimo” solemnemente expuesto, pronuncia en latín la fórmula de la Consagración. Luego vienen otros dos encuentros y así se realiza la clausura de la grande jornada Eucarística. […] Pero el deseo de Jesús era que todo el Clero Católico fuese consagrado al Corazón de Jesús. Mons. Conforti acogió la propuesta y la hizo suya y se la comunicó al Emmo. Cardenal Secretario de Estado, el cual respondió que el asunto había sido ya expuesto al Sumo Pontífice, pero que por razón de la guerra todo quedó en suspenso» (Relación sobre Mons. Conforti, 15/06/1951).

Papa Pio XII
Servo di Dio Pio XII

La Madre Margarita Diomira Crispi había comprendido muy bien que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús no era una de tantas devociones, sino que tenía una importancia muy grande, tanto que se situaba en el centro de la revelación cristiana. Esto sería confirmado por la Encíclica “Haurietis aquas” (“Sacaréis aguas”) del 15 de mayo de 1956 del Siervo de Dios Pío XII, quien entre otras cosas escribirá: “Esta devoción – contenida como germen en la Sagrada Escritura, profundizada por los Santos Padres, por los Doctores de la Iglesia y por los grandes místicos medievales – ha tenido un particular incremento y su configuración de hoy en día como consecuencia de las apariciones de Jesucristo a Santa Margarita Alacoque…”

Y precisamente, por su profundo amor y devoción al Sagrado Corazón, después de la fundación de la Congregación de las Oblatas al Divino Amor, es que la Madre Crispi tomará de Santa Margarita María de Alacoque, el nombre “Margarita” y propondrá como símbolo a imitar la flor del mismo nombre, la margarita, por su simplicidad y humildad.

Un aspecto muy importante en la vida de la Madre es precisamente éste: ser un alma adoradora y reparadora de las ofensas hechas a Jesús. Y la Fundadora ha querido transmitirlo a sus propias hijas espirituales, como legado para la propia vida consagrada, como testamento para la vida religiosa de cada una, indispensable para estos tiempos nuevos, para las nuevas posibilidades, pero también para las nuevas dificultades y desafíos del milenio que acaba de empezar.

Renzo Manfè

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