Ameríca

ZACATECOLUCA, EL SALVADOR

LAS PRIMERAS RELIGIOSAS OBLATAS EN AMÉRICA

Primera casa en América

ZacatecolucaDespués de un encuentro providencial en el Colegio Pío Latino Americano de Roma, en noviembre de 1929, la Madre Crispi con Su Excelencia Monseñor Alfonso Belloso, Arzobispo de San Salvador, El Salvador, decidieron comenzar una posible fundación en el nuevo continente. A esto siguieron los debidos permisos, los necesarios preparativos, y el 29 de octubre de 1930, a sólo siete años de la fundación de la Congregación, la Madre Crispi, animada de un espíritu profético envió las primeras cuatro misioneras a atravesar el océano para evangelizar en América.

Las guiaba la Madre Adele di Simone, Vicaria General,  y con ella la Madre Concetta Villa, la Madre Caterina Di Maggio y la Madre Antonina Sansone.

Llegaron el 14 de noviembre de 1930 al puerto La Libertad, El Salvador.

Zacatecoluca casaEn 1931 se tuvo la fundación del Colegio “San José” en Zacatecoluca, El Salvador. Muchas fueron las dificultades iniciales, mas felizmente fueron superadas, gracias al celo y al valor de estas primeras religiosas.

El 7 de junio de 1931, la Madre Crispi en su primer viaje a América, llevó consigo tres hermanas para reforzar la reciente obra allá abierta.

Cuando la obra empezaba a dar sus frutos, el terremoto de mayo de 1932 derribó la ciudad, destruyendo aquella primera obra. Las religiosas se establecieron, entonces, con su primera aspirante, en San Salvador.

COLEGIO LA SANTÍSIMA TRINIDAD,
 SONSONATE, EL SALVADOR

SonsonateCuando el mencionado terremoto destruyó Zacatecoluca, la comunidad se estableció, con la primera aspirante, en San Salvador. Allí abrieron una escuela materna donde trabajaron por algún tiempo, escuela que después fue clausurada para reforzar la obra de Sonsonete, donde, en 1933, se abrió el Colegio la Santísima Trinidad. Esta obra se puede considerar como la Casa Madre de Centro América. En este Colegio se tuvieron las primeras vocaciones Oblatas americanas. Los primeros años fueron verdaderamente difíciles, pero aún así, con la gracia de Dios y con un verdadero espíritu de sacrificio y de amor, se salió adelante.

SonsonateDe inmediato las Religiosas se dedicaron a la difícil, pero siempre igualmente dulce tarea, que es uno de sus más grandes e importantes fines: la educación e instrucción de la juventud y de la infancia. 

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