Roma

  OTTAVIA 

Casa di OttaviaEl 21 de noviembre de 1927, fiesta de la presentación de María Santísima en el Templo, la Madre Margarita Diomira Crispi, con otras Religiosas, llegaron  a Roma para preparar la que sería la primera casa en Roma.

 La casa era alquilada en Ottavia, en una pequeña villa de la “Parva Domus” (Casa Pequeña).  El 4 de diciembre del mismo año llegaron las Religiosas destinadas a ésta fundación.

 Los inicios fueron penosos y difíciles, pero hubo grandes satisfacciones espirituales, al constatar el bien que allí se podía realizar: la Santa Misa celebrada en la capilla con mucha participación, las confesiones, comuniones, bautizos, talleres, Kinder, etc.

Dos años después con el permiso del Vicariato, tuvo que cerrarse; afortunadamente ya se tenía en vista una casa en la zona de la Magliana.

  CASA SAN GIUSEPPE – LA MAGLIANA

La MaglianaAbierta en enero de 1929 por interés del Comisario Ferdinando Angelucci, verdadero Apóstol para los barrios de Roma. Había conocido a las Oblatas en Ottavia y las motivó a transferise a la Magliana.

Aquí se desarrolló un trabajo fructífero de educación e instrucción de niños y jóvenes.

Sucesivamente, con la intervención de la Divina Providencia, se compró una casa más amplia, para facilitar el desarrollo de las obras, comprendidas las obras parroquiales.

 Esta casa fue sede General por algunos años bajo el gobierno de la Madre  María Caterina Di Maggio y en ella encontró acogida amorosa la Madre Margarita Diomira Crispi durante algunos años, después de haber términado su generalato.

 “CASA SAN GIUSEPPE” EN PRIMA PORTA
SEDE GENERALICIA.

Casa generalizia di Prima PortaSi se nos preguntara cómo ha llegado a ser propiedad nuestra ésta Casa, deberíamos responder: “El Señor lo sabe”. Se tuvo una llamada repentina de parte del Revmo. Mons. Chiappetta, a nosotros desconocido, que estaba al frente de la construcción de la Casa parroquial. Él sin ningún preámbulo nos ofreció esta casa. ¿Por qué? Él dijo: “Me ha agradado este título: ‘Oblatas al Divino Amor’: y la casa es vuestra”.

 El 1 de agosto de 1933, se tomó posesión de la misma; ¡Año de la Redención!

Para sistematizar la casa que estaba en condiciones poco satisfactorias, siempre la Divina providencia desplegó generosamente sus alas; encontramos un Padre y un Pastor. Su Eminencia el Card. Pio Tommaso Baggiani, Obispo Suburbicario de Porto y Santa Rufina, el cual entre las muchas pruebas de su paternal predilección, quiso, con el consentimiento del Arzobispo de Monreale, que la Casa Generalicia se transfiriese a su Diócesis.

 Cuando el Señor llamó a sí “al Siervo Fiel”, Prima Porta fue anexada a la Diócesis de Roma; fue desagradable desprenderse de la Prima Porta, pero allí intervino el compendio de acontecimientos diocesanos del primer Obispo, el PAPA.

El primero de noviembre de 1964, el Papa Pablo VI, visitando en peregrinación el cementerio de Prima Porta, se dió cuenta de la urgente necesidad de una Iglesia Parroquial en esa población. Igualmente los habitantes de este lugar pedían al Papa con insistencia una Iglesia, dado que la Parroquia de los Santos Urbino y Lorenzo la habían declarado en peligro y las funciones religiosas se celebraban en el salón de la Casa Cural.

No era fácil encontrar la solución, pero por fin, después de haber buscado terrenos edificables, no pudo encontrarse una solución mejor que la de ampliar el terreno de la antigua Iglesia que limitaba con la casa de las Religiosas Oblatas al Divino Amor.

 El Cardenal Vicario, Clemente Micara, solicitó, por tanto, que la Madre María Caterina Di Maggio, en aquel entonces Superiora General, cediese, previa una remuneración, la casa religiosa con el fin de ampliar la Iglesia Parroquial. Entre tanto esto se llevaba a cabo, murió el Cardenal Micara y le sucedió el Cardenal Luigi Traglia. Este último repitió la solicitud a la Superiora General.

Esta casa de Prima Porta fue la sede de la Casa General por más de 30 años, era considerada por la Madre Margarita como una reliquia. Por esto, el nuevo Gobierno General escogió como sede provisional la casa de La Magliana, para dejar la casa de Prima Porta a la Madre Margarita Diomira.

Por fin, con un acto notarial, registrado en Roma el 4 de enero de 1967, la Superiora General, Madre Caterina Di Maggio con su Consejo, aceptó vender al Vicariato de Roma la Casa de Prima Porta.

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