29 de noviembre

DÍA DEL BAUTISMO DE
Madre Margarita Diomira Crispi

“Y era un sábado, nacida en aquel día, el más afortunado. El más importante de mi vida; pensando en el Santo Bautismo llegaba a ser hija de Dios, con mi bello nombre ¡Diomira! Nacida un miércoles, bautizada un sábado… San José, María Santísíma, y por medio de ellos Jesús, y por Jesús a la Trinidad beatísima, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en cuyo nombre llegué a ser regenerada. “Te Deum Laudamus!” (¡A ti, oh Dios, te alabamos!), “Magnificat anima mea Dominum!” (Engrandece mi alma al Señor). Día feliz que abre en verdad a todos aquella cadena de gracias de las que la Divina Trinidad me ha llenado profusamente, y que sólo en el cielo podré conocer bien y dar a mi Dios-Amor las debidas gracias. Y mi vida que, en el presente, se desenvuelve rápidamente hacia el ocaso, desde aquel primer momento ha sido un tejido de amor de parte de mi Dios y de parte mía. Hoy tendré la bella ocasión de confesarme, sabré aprovecharme regresando un poco a mi pasado. El pensamiento del día”. El Altísimo protege los lirios de los campos, a Sus ojos ¿soy yo acaso inferior a los lirios de los campos?… Pasaré mi vida viviendo de amor y no moriré de miedo…”   MMDC  29/11/1947.

“Es la fiesta mía más grande… es el día más bello de mi vida éste de mi Bautismo… el día que me hizo HIJA DE DIOS y me vistió la blanca vestidura de la inocencia… DÍA DEL BAUTISMO, Día de MI PRIMERA COMUNIÓN… a ellos dos hacen corona todos aquellos otros días memorables de mi vida… y muchos lo han sido… que aquí no me detengo a enumerar… Hoy, pues, es el octogésimo segundo aniverario… y ruego a mi Ángel de la guarda presentar ante el trono de la AUGUSTÍSIMA TRINIDAD ésta alma mía que a Él le ha sido confiada… y ofrecer por mí las bien OCHENTAIDÓS candelas… (como aquí suelen hacer en los aniversarios de nacimiento…) esto es, candelas espirituales formadas con los más puros dardos de amor de mi corazón rebosante de agradecimiento y de reconocimiento hacia el AMOR DIVINO”.  MMDC  29/11/1961.

“Es el día de mi gran aniversario: el de mi Bautismo y, por consiguiente, el de mi verdadero nacimiento. Sí, como hoy yo nacía para Ti, ¡oh Amor mío! Tú me recuperaste como hija tuya, como tu heredera, como tu esposa. Mi alma, bella, pura, resplandeciente de tu gracia, salía de las aguas regenerativas y se lanzaba, revestida del blanco vestido, hacia Ti, y Tú le imprimías el dulce beso paterno, tu primer beso. Y a éste han seguido otros, que tenían su origen en aquel primero, pero ¿debo decirlo? Sí, Amor, sí, para darte gloria, sí, no obstante mi nulidad, mi miseria, mi falta de correspondencia a tu amor; mi vida, por tu obra que es obra de amor, ha sido un continuo abrazo, un beso prolongado! Dirige una mirada a ésta mi larga existencia que ya rápidamente se dirige al ocaso y no veo sino una ininterrumpida cadena, cadena de oro cuyos anillos no son sino, de parte tuya, besos amorosos de tu Amor, oh mi Dios! ¡Oh!, de parte tuya qué misterio de amor no debo yo contemplar en mí, éxtasis de humilde y de grata admiración”   MMDC 29/11/19/43.

“Es el verdadero aniversario de mi verdadero nacimiento: 70 años hace hoy que nacía para el cielo, a la gracia, a Ti oh Dios mío, mi Amor… Hoy me convertí en tu hija… e hija de predilección, tu Hermana, oh Jesús, tu Esposa… y tu templo, oh Espíritu Divino… Hoy comenzaba para mi alma aquella cadena de gracias que, con la Gracia Santificante debíamos dar y acrecentar mi verdadera vida…Hoy se me llamaba: Diomira Dios-mira, mira-Dios… ¿Qué nombre? ¿Cuál nombre… y fue profético? ¡Oh, sí Amor! Sí,  de una parte luz para una profesía, cuya oposición comenzó desde aquel primer instante y se ha continuado ahora, hasta este prolongado momento de mi larga vida…Deo Gratias (gracias a Dios)”  MMDC 29/11/1949.

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