Carta por la fiesta de San Ignacio

AMDG      D. C.D.G

Fiesta de S Ignacio de Loyola 1929

Queridas hijitas y Hermanas mías:
dos palabras: Estamos en la fiesta de  S. Ignacio, nuestro querido  Padre ( aunque lo sea solo por adopción ).  Nosotras nos preparamos a festejarlo en el mejor de los modos: está bien! Pero, recordémos que la mejor manera,  es  aquella de trabajar  para profundizar y penetrar el espíritu, el cual espíritu es de fe y de fortaleza, de marcial coraje, de humilde confianza, de perfecta sumisión, de ardiente amor.

S. Ignacio! Ignacio dice fuego. S. Ignacio canta el poema que se entona con el arpa dulcisima del Amor Divino y que, al mismo tiempo  desborda en amor activo, fecundo, inestinguible, como tromba clamorosa.  El primero, deliciosamente contempla el cielo, el Sumo Bien, el que hace ver cuánto son despreciables las cosas terrenas: Es el Ignacio místico, de largos e interminables coloquios nocturnos  con Dios Amor. El otro, estrepitosamente resuena  en los cuatro puntos cardenales, se despliega con vehemencia, va, corre, vuela, quema, consuma… Es el Ignacio de la Gran Obra del amor activo, que dondequiera  continúa a través de sus Hijos;  es el Ignacio del “ Id e incendiad… “   Tal debe ser nuestro espíritu.

Estudiando, esaminando a fondo, penetrémos e imitemos y… que el Gran Padre, no tenga  que decirnos : “ Yo no quise y no quiero HIJAS …” 

 Oremos por ésta pequeñita Compañia que quiere ser Suya; por quien la dirige, por su prosperidad, por su extensión, si está dentro del querer divino; pero sobre todo para que se conserve el espíritu original … Ah! Ésto si es el querer divino, no se puede dudar…

 Que ninguna sea hija ingrata! Y oremus por la Grande Compañia.

M. Margherita Diomira Crispi

Los comentarios están cerrados.