Santa Margarita María De Alacoque

DE LOS ESCRITOS DE LA MADRE MARGARITA DIOMIRA CRISPI
SOBRE SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE,
 APÓSTOL DEL SAGRADO CORAZÓN

MMDC 18 – 10 – 1913. Ante todo mi buena meditación: el corazón de Jesús en la Iglesia; el Corazón de Jesús en la beata Margarita María; el Corazón de Jesús en mi alma. […]  Yo lo he solicitado a Jesús y después, llena de una santa audacia, fui a exponer mi deseo al Padre. Él me respondió: “Sí, sí todo cuanto vos queráis…” Pues bien, hemos tenido la Misa del Sagrado Corazón, con la oración de la beata… Mi corazón rebosaba de alegría y esta divina alegría llegó al colmo cuando el Huésped divino llegó a reposar en mi corazón… Sí, sí, cada comunión es para mí una primera comunión… sobre todo en ciertos días…  Ayer, precisamente, era uno de esos días. He hecho todo lo posible para hacer venerar a la primera discípula del Sagrado Corazón… Yo creo que ella ha estado demasiado contenta con su pequeña hijita… Ella me ha concedido gracias…

MMDC 17 – 10 -1915. Madre mía Margarita María, mi dulce hermana, yo me considero estar unida a ti. ¡Oh! Cuánto te amo, porque desde mi infancia tú has sido grandemente amada a través del Corazón de Jesús Eucaristía. Tú me has atraído a tu seguimiento y tú me has revelado los secretos del amor en el corazón Hostia… Yo me he sentido enamorada de estas bellezas divinas hasta un grado sumo. Yo te he seguido; estas ascensiones del alma me han acompañado a la vida de unión que se clavan en Él, que es el único y el solo”.

MMDC. Miércoles 18 de octubre 1922. “Ayer: En la Santa Misa, Jesús se me hizo sentir: el asunto debe tener buen éxito y punto, después se conversará sobre la consagración del Clero. En el momento de la Elevación: Visión de las penas, de los sufrimientos de Margarita María para alcanzar Su magnánima perseverancia. En una escena que se formaba en mi mente, mas no sé cómo, veía un conjunto de cosas : el desarrollo de la devoción al Sagrado Corazón desde la primera aparición hasta el día de hoy era una victoria religiosa y llena de amor; mi alma se ha gozado inmensamente en ello. El Corazón de Jesús se me mostraba como el Centro indispenable al que todo y todos deben convergir. Todo este conjunto de visiones me daba la idea de una de las divinas Perfecciones, a saber, la perfección Divina de verlo todo. Me parecía abarcar en un solo golpe de ojo todo lo que existió, lo que existe y lo que existirá alrededor del Sagrado Corazón y me decía: “De esta forma el ojo divino debe ver cada cosa sin distinción de pasado, de futuro, en su eterno presente.
En el momento de la Comunión del Sacerdote: me parecía ver a mi querida Santa allá arriba en el Cielo, coronada con una gloria que no tiene límites, humanamente hablando, y Jesús me hacía comprender que para cada obsequio que en la Iglesia se lleve a Su Corazón, corresponde un grado de crecimiento de gloria accidental para su amada esposa… Vi la estrecha relación que existe entre el Divino Corazón y Margarita. Me parece que comprendí algo semejante a lo que de mi San Luis veía la extática de Florencia, esto es, que ahora entre el Corazón del Verbo y el de Margarita hay un intercambio ininterrumpido de dardos encendidos: todos los actos de devoción, de amor, de obsequio que van al Sagrado Corazón, pasan a través del corazón de Margarita, ella los lanza también encendidos al Corazón Divino y este Corazón se complace en devolverlos también al Corazón de la Amada. Esto forma el Paraíso especial de mi querida Santa.
Cuando el Sacerdote me dio la Santa Comunión, me sentí en un océano de fuego: me parecía como si en mi puesto Margarita hubiese colocado su corazón. Sentí que también yo amaba, que debía amar y que los divinos proyectos se van madurando. Muchas otras cosas se me hicieron comprensibles, pero no es del caso referirlo todo aquí.
Hoy, en casa,  tenemos un verdadero jardín de flores; todas fueron a parar al altar de Jesús. ¡Oh, cómo se ven bien! Ayer me han regalado tantas tantas: han querido hacer un poco de fiesta y lo demás se ha abandonado; todo vuelve a Él, a mi Divino Amor, sólo a Él gloria y amor“.

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