Espiritualidad y Carisma

“El Instituto quiere ser en la Iglesia una familia de cristianas consagradas al Amor Divino; es decir a la Santísima Trinidad. En su vida debe reflejarse como en un espejo la imagen de esta Trinidad cuya esencia es el amor, pues cada una de las Tres Divinas Personas es el don total de la otra”  (Const. 1).

La Santissima Trinità

ESPIRITUALIDAD  DE  LA  OBLATA  AL  DIVINO  AMOR

La espiritualidad del Instituto de las Oblatas al Divino Amor está fundada sobre el Amor. Amor que debe ser el motor principal que suscita, dirige y fija en Dios todo aquello que somos, tenemos y hacemos. Por lo tanto,  se manifiesta en un estilo de vida particular que asimila, vive y comunica un profundo deseo de amar y crecer en la caridad.

Espíritu del Instituto: Adoración, Reparación y Apostolado.

Adoración: Hacer de la vida una continua alabanza. Admirar, conocer, difundir y confesar la grandeza infinita de Dios, Creador y Salvador; Señor de todo cuanto existe.

La Adoración Eucarística en la vida de las Oblatas al Divino Amor, debe ser el cúlmen de una vida totalmente entregada a Dios y a los hermanos.

Margherita e Ostia

“La oración incesante de una O.D.A., debe ser esta: Oh Jesús, haz de mí un alma adoradora en espíritu y en verdad” (MMDC).

Reparación: Amar hasta el extremo. Es el amor que ofrece el valor de la redención, de reparación y de expiación. Vivir en una continua actitud de humildad y de postración hacia Dios. Vivir como víctima, quiere decir ofrecer la propia vida, sacrificarse, aceptar la cruz, morir interiormente, hacer propia la misión de Cristo especialmente de Getsemaní hasta el Calvario.

Apostolado: “El amado de nuestros corazones nos ha confiado el Apostolado de su Amor” (MMDC).

Hacer conocer el Amor, adorarlo, darle gracias, inmolarse por Él. Un apostolado que exige sacrificio y continuo ofrecimiento de sí, en la actitud  de disponibilidad para ir al encuentro de las necesidades de la Iglesia y por la difusión del Reino de Dios.

LA HERENCIA QUE NOS HA DEJADO LA MADRE MARGARITA

El concepto de espiritualidad que nos ha dejado la Madre Margarita Diomira Crispi es muy rico y variado en sus diversas facetas.

TRINITARIA: La Oblata debe vivir la experiencia de un Dios Trino y Uno, que es UNIDAD Y COMUNIÓN inseparable.

CRISTO-CÉNTRICA: En virtud del carisma de Amor y de Oblación, la Oblata hace suya la misión de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, víctima de inmolación, especialmente de Getsemaní al Calvario.

EUCARÍSTICA:  La Eucaristía es la fuente inestinguible del impulso misionero. En cada Eucaristía que se celebre, la Oblata reaviva su fe en la centralidad del Misterio Pascual de Cristo.

CULTO Y DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS: La Oblata tiene la mirada fija en el costado traspasado de Cristo y busca corresponder a este amor que tanto ha amado a los hombres; viviendo en un espíritu de reparación y de constante adoración y acción de gracias.

MARIANA: María es el modelo de fe y de caridad, modelo de toda oblación por su total adhesión a la voluntad del Padre. La Oblata la venera y la contempla en el misterio de su gloriosa Asunción.

IGNACIANA: Un  proyecto impregnado de la Mayor Gloria de Dios, en total y libre disponibilidad a la voluntad del Padre, guiado por el Espíritu Santo y configurado a Cristo, en comunión de amor y de servicio a la Iglesia; abierto a los signos de los tiempos, entregando todas las fuerzas a la difusión y a la construcción del Reino, llegando así a ser CONTEMPLATIVAS EN LA ACCIÓN.

 CARISMA

El carisma, heredado de la Madre Margarita, tiene su origen, su fuente, en el misterio más grande, en el corazón del misterio principal, a saber en el Amor Trinitario que es el corazón de la Trinidad.

Por esto una Oblata al Divino Amor debe, a través de la oración, la contemplación, la vida, tener experiencia de la vida Trinitaria.

De nuestro nombre se derivan dos palabras que son todo un programa de vida para cada una: Amor y Oblación, pero lo que caracteriza el ofrecimiento es el Amor.

Amore e Oblazione

 Procuramos vivir, por lo tanto, nuestra consagración religiosa bajo el aspecto específico de la oblación a Dios, como respuesta agradecida al Amor Divino que se nos ha revelado en Cristo Jesús que actúa continuamente en nosotras por medio de su Espíritu. El amor es divino porque proviene de Dios y nos une a Él mediamte un  proceso unificador, nos transforma en un NOSOTROS, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que lleguemos a ser “todo en todos”. Dios es amor.

 SIMBOLISMO DE LA MARGARITA

Margherita

Significado

Centro: el botón de oro, significa AMOR, Deus Charitas est. Dios es Amor. El Amor es la característica de este Instituto.

Pétalos: pureza, simplicidad y humildad.

“En la Iglesia existe un gran número de Religiosos de toda especie y cualidad, que adornan bellamente, de varios colores, el vestido real de la ESPOSA DEL NAZARENO, que con miles de flores embellecen el jardín terrestre de la Iglesia Peregrina.

Entre estos religiosos, estamos también nosotras, cada una de nosotras, que formamos, no ya un color fundamental, sino lo mejor del manto real de nuestra Santa Madre, la Iglesia; que representamos la simple pequeña margarita de los campos que se atreve a brotar y a buscar un puesto, aunque sea entre los últimos, en medio del esplendor y el perfume de las frondosas flores del místico Edén…” (MMDC, Roma, 20/06/33).

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